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Obras
Un hombre, Julio, viaja a la ciudad de su infancia. Su madre, Lucía, acaba de morir. Han pasado algunos años desde que su esposa, embarazada de pocas semanas, muriera en un accidente de tráfico, una rotura de neumáticos en la misma carretera por la que ahora Julio transita rumbo al velatorio de su madre, donde lo espera Antonio, su padre. Pero una noticia inesperada lo sobresalta apenas llega a la ciudad de su infancia, la revelación de una verdad que hasta entonces había permanecido oculta y que, tras la muerte de su madre, cambiará definitivamente el sentido de su vida. Novela sobre los frágiles caminos de la memoria y de la búsqueda de una identidad, en El séptimo velo Juan Manuel de Prada construye una auténtica epopeya moderna en la que el amor, la traición, la sospecha y la ciencia se adentran en el corazón convulso del siglo XX, con la Segunda Guerra Mundial como telón de fondo y los resabios de la Guerra Civil como acordes finales. De la mano de Julio, el narrador de esta cautivante novela, el autor de La tempestad recorre la vida de Julles Tillon, un ex miembro de la Resistencia Francesa, conocido por su capacidad para burlarse de sus captores y huir sin dejar rastros ni señales y a quien sus compañeros llaman Houdini, aunque su destreza en el arte del escapismo no le servirá de mucho cuando deba enfrentarse a su mayor desafío: su pasado. Porque desde que una bala lo hiriera en la sien izquierda de la cabeza, Jules padece amnesia. Ha recibido honores, le han condecorado por sus hazañas, pero tras el final de la ocupación de París no puede recordar nada de aquel tiempo heroico y, lo que es mucho peor, no puede inventar su destino. Con una prosa envolvente, Juan Manuel de Prada delinea a un elenco de personajes que vivieron al calor de los acontecimientos más importantes del último siglo y desvela, con una mirada crítica, un tramo fundamental de la historia de la humanidad, muy lejos de las imágenes épicas y románticas sobre la entrada de las tropas aliadas en París. Después de novelas como Las máscaras del héroe, en la que recreaba la bohemia española desde comienzos del siglo XX hasta la Guerra Civil, o La vida invisible, en la que nos sumergía en los infiernos de la culpa, Juan Manuel de Prada nos ofrece ahora El séptimo velo, su obra más madura y ambiciosa, una historia de amor y valentía en la que la memoria, con sus leyes y sus trampas, permite descifrar las claves de un pasado inconcluso e iluminar, en una oscura claridad, el porvenir.
Héroe de la Resistencia Francesa, joven idealista, perfecto ejecutor de sabotajes en la fábrica Renault, a Jules Tillon no dejan de perseguirlo sus propios fantasmas. Desde que al final de la guerra quedara afectado por una amnesia que no le da tregua, desconoce todo lo que ha ocurrido en su vida. Una mujer lo ha encontrado, herido, en un cementerio de una localidad francesa próxima a París. Su nombre es Lucía; es la hija de Fidel Estrada, un viejo republicano que colabora con el gobierno inglés como gerente de un circo que, con el patrocinio de los servicios secretos británicos, es una pieza fundamental de las redes de evasión que permiten cruzar los Pirineos a muchos perseguidos por el régimen nazi. Tras una temporada en el circo, en la que Jules podrá demostrar sus destrezas escapistas, como un nuevo Houdini, él mismo y Lucía cruzan la frontera con pasaporte británico y se instalan en Madrid, donde les espera un futuro incierto que intentarán construir como recién llegados a una ciudad que aún no se ha curado de las heridas de la Guerra Civil y que les recibe con su rostro más cruel: racionamiento, sospechas y delaciones. Gracias a la ayuda del padre Lucas –un campechano sacerdote al que conocieron en el tren que les llevó a la estación de Atocha- consiguen trabajo en el Pasapoga, una sala de fiestas de la Gran Vía y comienzan a planificar juntos el porvenir de su vida. Pero en ese ambiente de incertidumbre y de terrores subterráneos, un ambiente también repleto de pasión amorosa y de declaraciones y confesiones en desnudez, Jules recibe en su camerino una visita extraña: un individuo enjuto, de tez terrosa y ametrallada por la viruela que dice llamarse Hans y que le amenaza de muerte. ¿Quién ese alemán? ¿Por qué ha decidido seguirlo hasta Madrid y convertirse en su sombra, en una ráfaga del tiempo que no recuerda, que le visita para desvelarle sus temores más terribles? Muchos años después, cuando Julio, tras la muerte de su madre, Lucía, emprenda la búsqueda de Jules y comience a descorrer uno a uno los velos bajo los que permanecía oculta su existencia, se encontrará con la historia errante de un hombre que huye de la mujer que ama, del hijo que está por nacer, dispuesto a saldar cuentas las sombras de su pasado y recuperar el mapa perdido de su biografía. Así, el narrador de esta intensa novela que le toma el pulso a un buen tramo del siglo XX salta en el tiempo y en el espacio para recomponer una trama que le resulta ajena pero, al mismo tiempo, extrañamente familiar, desde el internamiento de Jules en una clínica psiquiátrica de Barcelona y su terapia con el doctor Portabella -toda una eminencia en el campo de la psiquiatría y de la hipnosis como un método eficaz para curar la amnesia- hasta el París ocupado por los alemanes, cuando Jules era un joven valiente y aguerrido, capaz de librarse de agentes tan temibles como los de la Gestapo. Julio se pasea por su memoria y traza el derrotero de un personaje esquivo, escondido bajo una gruesa capa de historias tejidas a su alrededor. Un trayecto que lo deposita en el centro mismo de su identidad y acaba en un pueblo perdido en la sierras cordobesas de Argentina, La Cumbrecita, un paisaje paradisíaco que había servido de refugio para muchos alemanes que escapaban de Europa tras la caída del Tercer Reich. Allí, cuando Jules por fin se enfrente a su pasado, sabrá que ninguna memoria podrá restituirle todo lo que ha perdido.
“La mente humana es como Salomé al inicio de la danza, escondida del mundo exterior por siete velos de reserva, timidez, miedo.” “Sabía que no alcanzaría la paz hasta que no hubiese completado la trama de ese tapiz que, de momento, sólo había vislumbrado parcialmente. Me agitaba una nueva esperanza.” “Los acontecimientos extraordinarios, luctuosos o felices, no transforman el alma de un hombre, sino que más bien la liberan de adherencias y la hacen más nítida y despojada, sacan a la luz y decantan aquello que permanecía oscuro o apenas formulado, reprimido o subterráneo, hasta enfrentarnos a lo que verdaderamente somos, más allá de lo que deseábamos ser.” “Nunca deseó con tanta obcecada intensidad que Dios existiera; pero iba a necesitar un Dios infinitamente bondadoso para que le perdonara lo que había hecho, para poder seguir viviendo.” “Jules era diferente. Bajo su fachada sombría se agazapaba una fiera que nunca podría domeñar, que ni siquiera había llegado a vislumbrar, salvo en la narración de sus crímenes o proezas, pero que estaba ahí, acechante, presta a lanzar su zarpazo.” “El olvido no es una enfermedad de la memoria, sino una condición de su salud y de su vida.” “En el corazón de mi mundo tenebroso palpitaba una herida que no cesaba de sangrar, una herida que me había espoleado a buscar al anciano que ahora tenía ante mí, pensando que en la resolución de esa búsqueda hallaría el antídoto que necesitaba. Pero la herida seguía supurando, inconsolable.”
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