|
Un día me asomé tras las
fronteras del mundo y allí encontré algo inédito. Era de gran
belleza y su luminosidad era capaz de cegar con intensidad a los
curiosos ojos que se le acercaban. Su brillo, dotado de fino oro
pulido, destacaba por encima de las demás. Protagonizaba su luz
con ventaja en el infinito del universo. Lo increíble de ella es
que mis ojos fueron atraídos sin daño alguno. Su voz, penetraba
desde hacía ya mucho tiempo, haciendo eco, en lo profundo de mi
alma. Golpeaba sobre mí la curiosidad de despertar y acudir a su
encuentro. Ella nunca supo de mí, mas sabía que un día acudiría
a su llamada. Me acerqué hasta fundirme en su luz y dejé que me
envolviera poco a poco con su ternura, con su timidez... Ella
limpió mis manos suavemente y las acarició. Luego limpió el
resto de mi cuerpo, cansado de doblegar por la vida y me besó.
Entonces estalló dentro de mí otra inmensa luz como la suya y me
fui convirtiendo lentamente, con su mismo brillo, con su misma
intensidad, como ella en definitiva, para ser siempre dos
estrellas abrazadas en el universo...
(Runisp) |