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Al llegar el rostro
ser fustigado con rabia,
el chimpancé inquieto en su danza,
el ojo que absorbe la realidad.
Los soldados cayendo como naipes,
el adiós del ser querido
La daga que hace jirones el verso
_hablo y me escucho_
la madera que arderá
bajando de espaldas el río
donde los tigres se asoman cansados,
un niño corre en silencio
y sus zapatos chocan en el cristal
como el vértigo del hombre mono
He caído de la cama como un cristal
como una pesadilla contra el suelo
un ojo contra la pesadilla o el sudor
el frío de una voz vieja
todo cuanto has esperado cristaliza
y en el suelo la tiza rompe mi alma
viendo la pupila lo que es capaz
dios a veces está en el hombre
como una palabra de tiza en un charco
nos hundimos yo y mi barco
mientras el culo del mandril saluda en árabe.
(Licantropi) |