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Perdonad que mi mundo
terminara ayer,
apagué la radio y me colé
como dentro de un cuadro.
Por eso os cuento cosas marrones,
zapatos oscurecidos, muebles viejos....
o el grito de mamá que es como un cuello
en mi cuello.
Antes soñaba con las playas vacías
soles a todas horas, gritos, azules, niños,
qué se yo, ahora ya no sueño.
La verdad que soy tan real como una estatua,
todo piedra, solidez, silencio.
Pero perdonad que me haya convertido
en un cordón de zapato.
(Licantropi) |